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La Coctelera

Yo me senté en la orilla

quería preguntarte, preguntarme tu secreto; convencerme de que los ríos resbalan hacia un anhelo y viven; y que cada uno nace y muere distinto (lo mismo que a ti te llaman Carlos)". // Dámaso Alonso. Extracto de "A un río le llaman Carlos"

27 Septiembre 2006

HORIZONTAL, SÍ, TE QUIERO

Horizontal, sí, te quiero.
Mírale la cara al cielo,
de la cara. Déjate ya
de fingir un equilibrio
donde lloramos tú y yo.
Ríndete
a la gran verdad final,
a lo que has de ser conmigo,
tendida ya, paralela,
en la muerte o en el beso.
Horizontal es la noche
en el mar, gran masa trémula
sobre la tierra acostada,
vencida sobre la playa.
El estar de pie, mentira:
sólo correr o tenderse.
Y lo que tú y yo queremos
y el día - ya tan cansado
de estar con su luz, derecho -
es que nos llegue, viviendo
y con temblor de morir,
en lo más alto del beso,
ese quedarse rendidos
por el amor más ingrávido,
al peso de ser de tierra,
materia, carne de vida.
En la noche y la trasnoche,
y el amor y el transamor,
ya cambiados
en horizontes finales,
tú y yo, de nosotros mismos.

Precioso poema de Pedro Salinas. Lo único que no me gusta es que equipare el amor a la muerte, pero lo hace con delicadeza y obviamente está jugando con una metáfora presente en muchas culturas.
Precioso ese principio: “Déjate ya / de fingir un equilibrio / donde lloramos tú y yo.”
Preciosa la imagen de la noche y el mar, donde los dos se confunden porque al decir “gran masa trémula” ya no se sabe si lo que sigue se refiere al mar o a la noche o a la mezcla de ambos, que a su vez se están fundiendo con la playa. Me gusta cómo contrasta el sentimiento de ingravidez que da el amor, o el enamoramiento, que es una fase más intensa y con la química corporal disparada (esto no lo dice Salinas, lo digo yo), con el peso real y material de los cuerpos “en lo más alto del beso”. Cuerpos “rendidos […] / al peso de ser de tierra” igual que la masa trémula del mar-noche está “vencida sobre la playa”.
Y el final es maravilloso: empieza con el juego de palabras “trasnoche” y “transamor”, o sea, la noche que se prolonga y el amor que se prolonga, que va más allá de sí mismo. Y esta palabra, “transamor”, que te deja un poco pensando a qué se refiere, te la contesta en los tres últimos versos: “ya cambiados / en horizontes finales, / tú y yo, de nosotros mismos.” Como diciendo que la unión del amor y el sexo te expande hasta tu horizonte más lejano.
Espero que os guste.

servido por innisfree 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

un burgués

un burgués dijo

salinas es mi poeta preferido. me parece que busca siempre lo esencial, sin adornos. el poeta más puro. además este poema es precioso. un saludo

28 Septiembre 2006 | 02:32 AM

heliopolis

heliopolis dijo

Es alucinante ese poema, como casi todo lo de Salinas

29 Septiembre 2006 | 07:41 PM

Juan

Juan dijo

Me gusta más tu comentario que el poema. Te mando un poema de Salinas. Creo que te va a gustar. Besos
http://www.lacoctelera.com/lo-que-hay/post/2006/10/09/presagios

10 Octubre 2006 | 12:10 AM

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