Mucho tiempo ha pasado desde la última vez que escribí aquí. Tiempo y torbellino de cambios, personas y sitios que van y vienen, dolor y alegría y por encima de todo un sentimiento de no saber. No hay recetas para la vida.

Ahora regreso a un temblor que dejé hace seis años. Veo pasar el río de la soledad, manso y tranquilo. Arrojo piedras al agua, escucho sus sonidos. Mi corazón se expande en el silencio.